|
Como todas las islas canarias el nombre de Tenerife fue colocado originalmente por los guanches (guanche significa en la lengua del mismo hombre/humano de Tenerife). Como el rey de los guanches más potente se llamo Tinerfe, que vivió en el siglo XV. Después de su muerte la isla fue dividida entre sus nueve hijos. En 1483 resultaron los habitantes de Gran Canaria los españoles. Como ultima estación europea antes de la travesía atlántica ganó las islas canarias una importancia estratégica muy fuerte. 1494 Fernández de Lugo desembarcó en Tenerife y puso la primera piedra de Santa Cruz de Tenerife. Un año antes él sufrió una derrota en Tenerife en La Matanza contra los Guanches. A 25 de diciembre 1495 los Guanches están sujeto a los españoles con „La Victoria de Acentejo". El archipiélago entero estaba subordinado ahora a la corona española. Los sobrevivientes guanches se mezclaron con los conquistadores del continente y desaparecieron como propia Etnia. La capital se convirtió en La Laguna. A partir de este tiempo Tenerife formó una base importante de la navegación entre España y sus colonias americanas. En 1657 intentó a almirante inglés Robert Blake, sin éxito, conquistar con una flota de 36 buques de guerra Santa Cruz de Tenerife. Bajo el mando del almirante Juan Jennings emprendieron los ingleses. En 1706 una tentativa renovada para tomar la portuaria Santa Cruz de Tenerife. El ataque no tuvo éxito y el proyecto de conquistar Tenerife para Gran Bretaña, no pudo ser. En 1778 recibieron en Santa Cruz de Tenerife el rey español Carlo III, el privilegio de comenzar comercio con América. En 1792 inauguro en La Laguna la primera y para mucho tiempo única universidad de las islas canarias. El almirante inglés Horacio Nelson perdió a 25 de julio de 1797 en una batalla en Santa Cruz de Tenerife su brazo derecho y tenía además que aceptar su única derrota de su carrera militar. En 1822 se constituyó Santa Cruz de Tenerife como la capital del archipiélago canario y llevaron este estado hasta el año 1927. Un periodo de prosperidad experimentó Tenerife durante la época de la ilustración. Las personalidades importantes como Alexander de Humboldt (1799) visitaron la isla. Sin embargo Tenerife no podría separarse del feudalistico social, de modo que a principies del siglo XIX vinieron las reformas políticas. Los primeros años del siglo XX fueron acuñados por una radicalización política progresiva. En 1936 comienza el general Franco su revuelta en Tenerife contra la república. La guerra civil español no alcanzó Tenerife, no obstante el aislamiento económico bajo la dictadura afectó negativamente. La única exportación era en aquel momento plátanos para la península. Después de la democratización, Tenerife y el resto de las islas del archipiélago recibieron en 1975 la autonomía. El turismo ganó más importancia y se convirtió en una de las industrias más importantes. Dentro de España las islas canarias recibieron en 1982 el estado de una región autónoma. Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife cambian cada cuatro años la presidencia del gobierno.
La emigración
Tenerife, del mismo modo que otras islas, ha guardado una estrecha relación con América. Desde los inicios del proceso de colonización del nuevo mundo, fueron varias las expediciones que antes de surcar el atlántico hicieron escala en la isla y sumaron a los pasajeros numerosos tinerfeños que formaron parte integrante de las expediciones de conquista o que simplemente partieron en busca de mejores garantías de futuro rumbo al continente americano. A su vez, independientemente del tránsito humano fue importante el intercambio de especies animales y vegetales que se estableció entre las dos tierras. Tras un siglo y medio de relativo crecimiento alrededor del año 1670 el complicado comercio exterior del sector vitivinícola propicia la emigración de muchas familias especialmente hacia Venezuela y Cuba. Además por esas fechas surge el interés por parte de la Corona de poblar aquellas zonas vacías de América a fin de evitar su ocupación por otras potencias como había ocurrido en el caso de los ingleses con Jamaica o los franceses con las Guayanas o el oeste de La Española, de manera que también importantes remesas de canarios y entre ellos tinerfeños parten hacia el nuevo destino colombino. La creciente agricultura chacotera en Venezuela y tabaquera en Cuba, de finales del siglo XVII y principios del XVIII, contribuyó a la despoblación casi íntegra de localidades como Buenavista del Norte, Vilaflor o El Sauzal. Testigo de la historia emigrante de la isla es la fundación en las afueras de Santo Domingo del poblado de San Carlos de Tenerife en 1684. Este poblado fundado esencialmente por tinerfeños se creó con un claro objetivo estratégico ya que permitía preservar la ciudad del asedio de los franceses establecidos en la parte occidental de la isla de La Española. Entre 1720 y 1730 fueron trasladadas por la Corona 176 familias canarias, entre ellas numerosas tinerfeñas a la isla caribeña de Puerto Rico. En 1726, en torno a 25 familias isleñas emigraron a América para terminar fundando la ciudad de Montevideo. Cuatro años más tarde, en 1730, partió otro grupo que, al año siguiente, fundaría la ciudad de San Antonio de Texas, (Estados Unidos). Luego, entre 1777 y 1783, el puerto de Santa Cruz de Tenerife despide a los fundadores de San Bernardo, en el estado de Luisiana, y también a algunas remesas con rumbo a Florida. Desafortunadamente, debido a los problemas económicos derivados de la escasez de materias primas y de la lejanía con respecto a Europa, la emigración al continente americano, eminentemente a Cuba y Venezuela, continuó en los siglos XIX y principios del XX. Desde hace décadas, con las nuevas políticas de protección de la economía canaria y con el auge de la industria turística la dinámica migratoria se ha invertido, y hoy es Tenerife la que atiende el retorno de estos isleños, sus descendientes y otros inmigrantes perdurando así el influjo que germinó cinco siglos atrás.
|